Empiezo meses antes cuando me
planteé la meta del minuto y de participar en el Panamericano
Master.
Fue una seria preparación, sin
un día de falta, pensando en el objetivo, no puedo dejar de
recordar cuando se lo dije a mi entrenador y el respondió: pués manos a la obra; ahora sí, no habrá excusas para no
sacarte el aire, algo que a él le encanta jajaja.... Recuerdo
claramente entrenamientos, para mi, muy agotadores, muchas
observaciones de amigos quienes siempre pedía su opinión y
crítica constructiva. Grabarme en competencias donde corría
con juveniles con la única meta: el minuto que quería poner en
Octubre. Muchas veces sentí mucho cansancio, privarme de
fiestas o reuniones hasta tarde, porque muchas veces
simplemente mi cuerpo no daba más, e irme cual cenicienta
antes de las doce. Tratar de estar allí con mis amigos y
familia aún sabiendo que no siempre podía estar físicamente.
Hacerme espacio para mi vida fuera de la pileta, mis estudios
de la U, inglés, casa, amigos y trabajo. Tarea nada fácil
cuando se tiene ya más responsabilidades, allí pensaba si
estaba siendo muy ambiciosa en plantearme un tiempo que jamás
había hecho, pero algo en mi interior me decía: sé fuerte
aguanta no faltes, al final verás la recompensa.
Ver a mamá soportándome mis mal
genios cuando ya no daba más y simplemente me desquitaba en
casa y ella siempre allí conmigo, dándome los disques masajes
jajaja que no me aliviaban mucho, pero lo hace con cariño, o
preparándome los alimentos y siendo mi nutricionista, mi madre
y amiga. Ver a mis amigos de equipo sufrir conmigo quejarse de
los dolores normales cuando el día ha sido exigente. Recordar
el video de un entrenamiento de velocidad súper chistoso que
guarda uno de los tantos entrenamientos especiales que nuestro
entrenador planificaba sólo para alcanzar el objetivo.
Luego, cuando ya llegó el
momento de la verdad, cuando el cuerpo lo había preparado
meses antes, qué pasaba con la mente la había preparado!!! Por
suerte y gracias a un buen amigo y amiga supieron ajustar mis
tuercas cerebrales y recomendarme dos libros que me ayudaron a
prepararme junto con el cuerpo, y así estar al 100% lista no
sólo físicamente sino mentalmente. Allí estaba lista para ir
al Panamericano, me sentía feliz simplemente de ir..... Ya en
el avión despegando sabía daría mi mejor esfuerzo. Siempre
opto por no ofrecer una medalla ya que eso es relativo a las
circunstancias uno no sabe que sucederá ese día sólo puede uno
estar seguro de lo que uno va a hacer.
El día que nade los 100 libres,
inició una brisa que las noticias decían vientos de 100km, la
pileta de afloje estaba helada, mi cuerpo con poca grasa y
acostumbrado al calor de Guayaquil, pués se estremeció, pero
fijé lo aprendido en años y opté por un calentamiento físico
en tierra previo antes de aflojar en pileta, todo estaba
programado desde lo que calentaría, la hora a la que iría, la
cámara, la serie, el traje a usar lentes y gorro... Y lo más
importante la meta; era el momento de hacerlo.
Recuerdo claramente cada
movimiento realizado, casi mecánico escuchando música y
distrayéndome en ella. Casi como si mi entrenador hubiera
estado allí caminé al filtro y dediqué unos minutos a meditar
y decirme lo lograría... Olvidé el viento, olvidé rivales y
pensé sólo en hacerlo bien como lo había ensayado mil veces...
Y llegó la hora de la verdad.
Estaba allí, en la línea 5
dispuesta a lograrlo... Cuando nadé simplemente los
movimientos fluyeron y recuerdo a mi amiga Pepa gritando en
todo momento... Cuando ví una señal que me hizo al girar los
50 sabía había pasado en lo planeado, ahora tocaba seguir
sufrir, pero seguir, los últimos 15 metros fueron los más
dolorosos de mi vida, no me daba la vida no sentía ya nada
sólo me movía por lograrla... Al final, lo logré ví el
marcador y era el 1.00.57 que tanto quería, simplemente
respiré... No podía creerlo, miré como tres veces y la alegría
me invadió, mas no pude exteriorizar con un grito... No sé qué
me paso... Me abracé con Pepa con Richie fui al grupo donde
estaba Sole, Efra, Carlitos, Inés, Manuel y simplemente me
invadía una gran sonrisa... Una alegría inmensa que no me
cabía en el pecho...
Pensé en Dios y en todo el
esfuerzo y me sentí inmensamente feliz. Y hoy aunque ya han
pasado ya casi seis meses de haberlo logrado, me sentía en
deuda conmigo misma el relatar mis vivencias...
La vida es tan corta y tan linda
que momentos como ese forjan el carácter de un ser humano y
soy inmensamente feliz de tener momentos de mi vida en la
natación... Gracias Dios, esa medalla de oro fue para ti, si
soy una nadadora es gracias a ti y tus bendiciones...
http://www.youtube.com/watch?v=lx4PM2j__ks&feature=related
Grace Carolina Muñoz Ecuador.
10/03/2010 - ACUERDO FEVEDA - TRIPLE CORONA
En Asamblea de FEVEDA celebrada
durante la mañana de hoy 10 de marzo, se revocó la decisión de
vetar a la fundación Triple Corona de Natación Master Amistad
por la deuda contraída correspondiente a los años 2008 y 2009.
La misma ya fue cancelada...
Leer comunicado completo